sensibilidad suspendida

(razón: allá)


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capitulando

mi viaje en globo, mi horror de fondo, mi carrera de obstáculos, mi pozo angosto, la aliteración como despecho y no saber qué hacer con el escaso tiempo que me permite el devenir inconcluso del que hablan los corpúsculos

me gusta ser antítesis

en calidad de reportera

la u de clark

enseñar o enseñarse

señalar la mejor frase. apuntar. todo eso no me sale. lo único que sé es sintetizar y, a veces, mal

metro

tropecientos adolescentes, maletas viajeras, personas que arrastran, hombres gallegos que estampan su mochila en mi esternón, y ahí estaba yo, diciendo: oiga, por favor..

diéresis y dislexia

he estado pensando en el rodeo, un poco Umweg pero también esas cuerdas que usan los hombres cuando son cowboys, en las películas. señal de que debo releer la retirada de la metáfora derridiana. qué contrariedad. con lo tranquilo que se está sin filósofos franceses, y sin poetas malditos, sin columnistas que mañana siempre vuelven y sin el deseo constante de poner siempre un lenguaje del revés

trabajo

una manzana, una naranja, yogur líquido, crema de verduras, pipas

el no es difícil por bidireccional, por lo que no consigues, y por lo que no sabes dar

administro silencios

como no soy metódica pierdo películas

enrevesada

autoestereometría o una valigia

malato di logorrea

contar los pasos en falso antes de dar el salto, o recordar que 'ni un paso atrás, ni para coger impulso'. acudo al diccionario transalpino para solucionarlo, salire significa subir, eso aclara algo, pero no sugiere nada sobre la composición de los gestos, el entre-acto, el prolegómeno mental. hay alpinistas y andinistas, pero no parece estipulada con propiedad mi capacidad para llegar a algo

si pathos es sine qua non

por qué mi acercamiento al extremo opuesto, como si se me pudiera contagiar algo

no sé discernir tristezas

no las reconozco por la forma, no sé separarlas unas de otras, no quiero ponerles nombre, no vayan a decidir quedarse siempre cerca. no sé si son hermanas, si se quieren o se odian, no sé contrastar sus aristas, me gustaría hacerlas chocar unas con otras, o que fueran todas una sola, que se entretuvieran por horas, que me avisen de lo que necesitan, que se pongan nombre, que me digan su origen, o que se callen todas
he conseguido una formación de sombras en una pared, y eso que ninguna de las que me rodea es completamente libre. ahora hay émbolos, tubos de escape, también de ensayo y papeles que no se mueven

haberse luchado o la acción verbal incompleta

en ocasiones se ve todo claro en los azulejos

después de haberse duchado. creo que es por el microclima que se genera en los baños

escuadra y cartabón

aquella otra cosa que se llamaba transportador. del compás, sólo la forma de goma en donde lo ubicábamos.

recorridos

palabra destierro, ostracismo numérico, sitúese en la lista, haga malabares, 1, 2, 3, 33, repita, simule, recorte y coloree, recomiende y diga. hable siempre. si le dan la oportunidad, no desdeñe el micrófono, si puede pídalo, agárrese fuerte que la montaña tiene boca. pero ella nunca es la que se ahoga

herida despierta

dónde están los críticos y dónde las aristas. si la zona oclusiva se desliza

mis personalidades dominantes son extremos

aguantar el tirón es lo que más me cuesta. ahora que ya no soy vasca juego a la sokatira

la no-coma de oscar wilde

lo del n-1 deleuziano y lo de las tres enes de la nueva novela nieve inexistente y lo de las tres emes, y lo de las ues como emes, o ser vocal y necesitar consonantes. el prospecto no dice nada de esto. y a veces la tecla no marca la tilde; se trata de la escena ardua de la batalla

me paso el rato moviendo muebles

no sé si para quitar el polvo o para encontrar un tesoro

grifería

abrir y cerrar ventanas es una constante, aunque metafórica. derrida no alcanza a retirarla. quizá no lo leímos demasiado. quizá con lo que leímos nos da. pero nunca entera la tarjeta postal