sensibilidad suspendida

(razón: allá)



era el mar a mi derecha

y su mano derecha en mi izquierda

2 comentarios:

La casa del juguete dijo...

¡Hola Rebeca!

Me uno a tu blog.
POR FIN he leído Infinitos corpúsculos. No sabía que eran poemas.

Impresionada me has dejado.

Un beso enorme.

Patricia.

u minúscula dijo...

guapa!! cómo me gustaría verte..