sensibilidad suspendida

(razón: allá)



doctrina

tu cansancio y mi agotamiento
tu agotamiento y mi cansancio
la sonrisa que se te instala cuando,
por fin, el sábado por la mañana,
subes las escaleras de mi casa

a la hora del Angelus qué hacer,
sino dormir, amar, darse la vuelta,
cocinar, comer, volverse a estirar,
esta vez en el sofá, y cuatro piernas
hacen bucles imposibles para estar
cerca, para estar bien

luego sólo hay que soportar, durante
unas cinco jornadas, que ningún
calcetín esté emparejado, que las horas
se desprendan del reloj y las fechas
del calendario

el cofre de u existe y se ha escondido

un ojo verde es el frontispicio. alrededor, madera de bosque asturiano
lo que queda por hacer, como siempre, es el Adentro.
podría llenarse de secretos, o de intimidades,
o quizá poblarse con la sinestesia, la revolución de los colores

en mi nueva relación con los colores

hay un Rey que asegura que la u es rosa y además algo estridente. pensé que siempre había sido verde y, sin embargo, empiezo a creerlo. el rojo, mientras tanto, se mantiene imperturbable. debe ser cosa de la sangre

oteizada

oteando desde la casa vacía, azoteando la vista

sin título aparente


Quiero decirte que tienes permitido todo.
Puedes quedarte en silencio o lo contrario.
Ponerte a llorar, ser un histérico,
un energúmeno, un loco. Cualquier acción,
no acción o acto de supervivencia 
es bienvenido. Puedes mandar a la mierda 
a cualquiera que te diga algo, te consuele 
o te mire a los ojos. Si quieres escapar, hazlo.

Acontecimiento en el metro dirección Plaza de Castilla

 Un hombre comienza a hablar en medio de un vagón, me quito los auriculares y le escucho decir que tiene Rolex, mecheros y pañuelos. Como tengo muchos mocos decido comprarle un par de paquetes y, creo que como me dijo que a un euro y le di dos (él me ofreció unos blancos y otros con dibujitos), sacó una entrada del Parque de Atracciones y me la dio. Pero no hombre, le dije, vete tú, que has dicho que tienes hijos y, además yo trabajo hasta las nueve. No, no, que a mí me dan más, cuesta 60 euros, eh. Bueno, no sé, ¿a ti te hace ilusión regalarme la entrada? Claro, claro. Pues entonces, vale. El hombre siguió hablando, saludó a 'todos los que iban a trabajar y a los que, como él, están parados'. No me gusta nada ir en metro, a veces me dan un poco de miedo todos esos rostros, pero esta mañana, cosa rara, me gustó que aquellos seres humanos nos estuvieran escuchando

louise

me encanta la serie de 24 pentagramas,
los relojes dibujados sobre una sábana,
sus iniciales bordadas,
la silla frente a la puerta-pared
los hilos, los ovillos, las madejas,
el rojo y el azul, las venas

ím pe tu

negarse a hablar del amor me parecía una cuestión de pudor, hasta que alguien me recordó que escribirlo es vivirlo de nuevo, como cantar es orar dos veces

estar bien es

montarse en el metro a las nueve y media de la mañana en plaza de españa y no sentir pavor con todas esas caras

vigilancia y castigo


  • últimamente, los dos últimos meses, éste y el pasado. 
    no sé por qué concreto tanto,
  • ha venido la herida el último día del mes
  • y me ha gustado

Mesa

si estoy sola, llega un momento en que dejo de estarlo, pero es paulatino, hasta que se hace completo, y es entonces cuando yo me marcho

'vita activa' *

cuando me encuentro bien tengo dones de terapista. tengo dotes. necesidad. una tarjeta postal por enviar, por escribir en realidad, por-venir-, y ahora diría una palabrota



*Arendt

herida* cíclica

escribo sobre los corpúsculos de Krause y sangro. escribo un curriculum viral y me vuelve a pasar. me pregunto qué fue antes si la sangre o la verdad

* U. t. c. s.

del quetal, quizá


del: como va todo?
del: qué andas haciendo
del: para cuándo otro libro?
del: y el periodico que tal, han echado a mucha gente?
del: joder, es que nunca nos vemos

ejercicios epistolares

  • bueno, no sé bien. se me acaba de ocurrir. pero hay un libro de derrida que se llama la tarjeta postal, ahora te paso un link
  • podria tomarse cierto compromiso, una carta por mes, o cada quince dias. un word adjunto en un mail. un folio de carta. 3.000 caracteres. y lo que salga.
  • habria que pensar quién y por qué deberia comenzar
  • o si se puede comenzar de forma simultánea

Delibes en la caja del betún y Aleixandre entre las facturas del banco

mientras echamos de menos a Ángel

notas sobre Perec

tampoco yo tengo recuerdos de infancia


"En 1975,George Perec empieza 'W o el recuerdo de la infancia' con esta frase: "No tengo recuerdos de infancia". El libro entero rebosa de ellos". (Beigbeder)

notas sobre Bresson

Recuerdo una escena de árboles que se talan, y que lloré un poco, pero no recuerdo si pertenece a El diablo, probablemente o a Lancelot du Lac, que me gustó menos, la verdad

he escrito alergía, con tilde

quizá pensaba en la alegría

binomio:viajes

desde que me he marchado no me pican las manos.. pero no se me va el dolor de cabeza. es intermitente, digamos. será la lluvia? tenía pensado dormirme temprano

visión

él acaricia su espalda,ella lleva una camiseta que deja ver cierto interior. un adolescente en el grupo que se sienta al lado no puede dejar de mirarlos. tampoco yo

qué love si nadie lo ve

* el amor es un moratón * nos escribimos como si fuéramos letras que dicen algo * tal vez deje que me quieras, como respira el viento en las aceras * no sé qué hacer con esa camiseta que huele a él * eché de menos Marienbad durante una noche entera * dispuestos a encontrarnos en el hielo, se nos olvidó jugar con fuego

enLeviatán

al parecer Paul Auster se inspira en Sophie Calle para un personaje, una tal Maria Turner, y luego Calle recrea algunas de las cosas que hacía ella, y resulta que esa cosa que describe de comer cromaticamente es algo que hago a veces
Le divorce "Para unirme más con María, decidí hacer todo lo que ella sí hizo y yo nunca había hecho: como ella, durante cada día me impuse una dieta cromática que consistía en comer alimentos del mismo color y sólo me permití actos que comenzaran con una letra cualquiera del alfabeto”, Sophie Calle

arañar el placer o intentar olvidar que existen los verbos reflexivos

no acaba nunca de gustarme el sonido de una puerta que se cierra

siempre me parece que se podría hacer con mayor delicadeza. pero qué sabrá la puerta, la mano, el instante y el azar de todo esto, de lo que adolece el viento

habitación contigua

mi cama dio vueltas por toda la cocina, que es cueva, hasta quedarse en la esquina que linda con la habitación de al lado. linda habitación contigua. pienso en estructuras y resulta que no soy muro de carga, más bien de contención, porque vivo en Zugzwang, porque esto es la guerra y porque nunca conocí otra estabilidad. me gusta mi casa, esa trayecto en forma de U que acerca mi recoveco a la cocina real; esa U que también forma la calefacción alrededor de mi puerta, casi bóveda. esa sensación alegre de alejarme de todo, en nada comparable a esa otra estación mental que consiste en estar yéndose

sucedido

Esta mañana entré a una tienda y vi a una señora abrazada a la dependienta, una chica oriental, china quizá, bastante guapa. La señora se iba ya pero antes de hacerlo me dio un beso, más mona, así que le pregunté cómo se llamaba. Se quedó pensando un segundo y la dependienta habló por ella: Puri. Entonces Puri debió recordar quien era porque dijo que sus apellidos eran complicados, Arrizabalaga Olite. Para mí no tanto, Puri, le dije, porque nací en Bilbao. Y se fue alzando el bracito que le quedaba libre, en el otro llevaba bolsas, mientras decía: De San Sebastián primos hermanos.. Ya no hay ETA, eh! Ya no existe. Ya era hora.