sensibilidad suspendida

(razón: allá)



tetra-logia



¿Quién no se sentó inquieto frente al telón de su propio corazón?
(La elegía de Duino, Rainer María Rilke)








Me parece que el cielo gris es más insoportable cuando es diciembre. Muy posiblemente porque se acerca la Navidad, y el presentimiento (más aún, el presentipensamiento), junto a la representación de un lienzo a la bilbaína me sobrecoge un poco, aunque eso también puede deberse al frío. Pero a mí me gusta el frío, y respeto la Navidad, al menos hasta el punto de no hablar mal de ella, por mucho que me dé pereza. Me niego también a hacer el típico análisis anticonsumista propio de esta época. Me cansan mucho algunas cosas, tanto que no se me ocurre metatextualizarlas porque, al final, la teoría anticonsumista es un tópico como el que critica, algo así como el lugar del no lugar.

Sin embargo, el lugar del no lugar también es mi propio espacio en la Realidad. Éstas son cosas de la Modernidad, de la que yo, si tuviera que salvar algo, eligiría la cocacola light. Hoy me he tomado una en un autobús, y también un bocadillo. Un pepito. A mi padre le encantaban esos bocadillos. Se ponía contento con ellos, no sé. Cuando caminaba y comenzaba a comerlo pensé que tal vez era una ligera falta de respeto seguir comiéndolo en el autobús. Imagínate mi sorpresa cuando me encuentro al conductor del 72 comiéndose un bocata, no llegué a ver de qué. Me animé. Metatextualicé en ese instante que, desde que llegué a Madrid, tardé casi un año en percatarme de que el 73 salía de mi calle y me dejaba en la puerta del trabajo. Utilicé el insufrible metro y me gasté el dinero en taxis durante demasiado tiempo, pero me sentí contentísima cuando descubrí mi número mágico.

Ahora mi autobús es el 72 y he tardado menos de una semana en darme cuenta. Ahora trabajo en otro barrio, como en otros restaurantes, o en nuevos parques, y me enfrío y me paso dos días en casa, entre otras circunstancias. Las cosas están cambiando, y se está acabando un año. Ayer, fumando un cigarro en la puerta del NoLugar, con Natalia, brindamos con nuestras carcajadas por el 2008. Ambas coincidimos en haber sufrido demasiado en la primera parte de 2007. Ambas también hemos remontado desde el verano. Y tenemos ganas de llegar a enero, me parece. De lo único que me quejo es de tener que atravesar diciembre, aunque algunos planes de este mes mucho me apetecen. Misterios y cajones que quiero abrir, y Agostina que aterriza en Año Nuevo en Madrid, y los amigos que pasarán por Madrid camino de su casa, antes de la Nochebuena y tal.

No sé, habrá que atravesar. Comprar un billete de autobús (¿autocar?) dirección Bilbao y contribuir incluso a lo que no me apetece con un poco de mi esfuerzo. Bueno, eso..., convertir mi muro en un peldaño, ¿no? A veces cuando me despido de alguien, le digo: Siembra armonía. A veces, añado: Allá donde vayas. Es algo parecido a la despedida de mi amigo Salvador Raggio: Que brilles, Rebe. Y yo siento que realmente tengo una pequeña luz brotándome por dentro, me lo creo, sonrío, y a veces digo: Qué bello. Pero esto es como la necesidad de cosas auténticas y mi promesa de lidiar con prejuicios y tolerancia. Uno tiene la luz dentro, vale, pero a veces no queda del todo claro hacia dónde hay que iluminar. Y si el corazón no tiene forma de corazón, ni interruptor, imagínate la verdad atenuada, la lámpara que alumbra mi alma. Luego todo son conjugaciones extrañas, muchos verbos de tinte bélico, controlar, armar, defender, organizar.

Hace unos meses, me parece que el día diguiente de comprar mi vuelo para el viaje de México de noviembre, mi jefe me recibió diciendo: Oye, poeta, ayer pusiste todos los pies de foto sin verbo. Hecho inconcebible, desde luego, al menos desde un prisma periodística, y yo suelo tener bastante claras las diferencias de estilo, pero aquel día, según mi jefe (y yo creo que en honor a la Verdad debo confirmar), sólo había poesía en mi pensamiento. Tal vez debería decir sentipensamiento pero creo que esto no es aplicable a la profesión que comento. Por eso ya no creo en la necesidad de formar una Asociación de Periodistas Empáticas. Me entristece mucho todo esto, por eso el domingo por la tarde me compré un libro de Ryszard Kapuściński, con un título alentador: Los cínicos no sirven para esta profesión. Lo leí del tirón, pero no me siento demasiado reconfortada.

También compré un ensayo precioso de Siruela, de su Biblioteca Mínica, sobre el camuflaje en el arte, y el lunes por la tarde me acerqué a la mesa de Julio Rey, el viñetista 50% de Gallego&Rey, porque pensé que le gustaría. Me agrada contar que así fue, lo vimos juntos, lo disfrutamos, como cuando hace cuatro años Rebecaria se sentaba espalda con espalda con él, y veces charlábamos. Arte, literatura, periodismo, vida, o las alternativas: amor, muerte, literatura, ¿poesía? Julio me dijo, cuando yo tenía casi 25 años y una pedrada considerable en la cabeza (mucho mayor que la actual, hazte una idea), que yo nunca tendría un gran despacho. "Tú nunca podrás convertirte en uno de ellos", y esto, al menos en mi caso, me hace pensar (de nuevo) que es posible que algo me está brillando por dentro.

Además, con el tiempo he confirmado que la gente no sólo puede cambiar, sino sencilla y directamente convertirse en otro con una apabullante facilidad. Yo misma, si me atengo a que ahora desdeño la empatía en la profesión periodística, o que ya no soy tan idealista con respecto al poder de mi esfuerzo. Sigo confiando en el intento, convierto mi muro en peldaño, en lugar de encajar fracasos los encauzo, pero el factor tiempo es un elemento fundamental. Por supuesto también la suerte del instante, pero menos, creo. Por suerte el tiempo también puede jugar a favor. Es más, menos mal que existe el tiempo, para todo, ordenar, olvidar y afirmar, o reafirmarse. Hoy, cuando entré en el NoLugar, me sonrió una redactora de Internacional, sección que aquí se llama Mundo, huelga explicar por qué. Su pelo es rizado y hoy lo llevaba liso. Su sonrisa fue una cuerda que me tiraba. Sí, soy una gran receptora de nubes y sonrisas, que ya es algo en esta vida. Así que fui hasta ella y le dije que su pelo liso enfatizaba sus pequitas. Le gustó esto, me di cuenta, y me animé a contarle de mis buenas nuevas laborales, regalo de Navidad, que ayer mi jefe Jesús me dijo que ya las podía contar, pero yo soy tan extraña que me da hasta miedo verbalizar. A veces, cosa extraña, me cuesta más tiempo asumir las cosas buenas que las malas.

Pero supongo que un contrato fijo es para dar palmas, y las pequitas se movieron al son de la sonrisa, o al sol, porque también las sonrisas brillan, y me soltó: Es que tú vales mucho, ya era hora de que se tuviera en cuenta. Y yo me puse roja, pero como hablando soy decimonónica, le contesté: Que me voy a ruborizar.. Y seguimos hablando un poco más hasta que, en mi paso siguiente, nuevamente, me topé con Julio Rey, que cuatro años después de decirme que nunca tendría un despacho consiga ponerme roja de nuevo diciendo con cariño: Qué cursi eres, u... Nadie dice "que me voy a ruborizar", sólo en las películas de vaqueros... Luego tengo que ir a contarle que me alegra mi rubor y que, tras cuatro años, me hagan un contrago guay, la verdad, que tengo una mesa que es el no va más, y unos compañeros de robar (y profesionales como la copa de un pino! ja), que va a ser Navidad y voy hacer el intento de convertir el muro en peldaño, lo abyecto en soportable inanidad, y que mis ojos no paren de disfrutar.



8 comentarios:

Julio Rey dijo...

... Tu rubor cursi derrite la escarcha de muchos corazones frígidos. Formemos una asociación de los NoDespachos. Besos, el de la bombilla

Mado Martinez www.madomartinez.com dijo...

Rebe, he disfrutado a tope este post en medio de este miércoles en que pienso: ¿Cómo estará u minuscula? El único párrafo en el que sentí desequilibrio fue en el que hablabas de los autobuses porque les tengo una fobia inexplicable desde hace poco tiempo (y digo poco tiempo, porque yo hace años era la reina de los servicios públicos y el autobús y yo éramos grandes aliados), y no puedo pensar ahora en un autobús sin marearme. Te mando muchos besos. Espero que aterrices pronto por mi blog, se echa de menos un comentario tuyo. Muack.

Mado Martinez www.madomartinez.com dijo...

Rebe, he disfrutado a tope este post en medio de este miércoles en que pienso: ¿Cómo estará u minuscula? El único párrafo en el que sentí desequilibrio fue en el que hablabas de los autobuses porque les tengo una fobia inexplicable desde hace poco tiempo (y digo poco tiempo, porque yo hace años era la reina de los servicios públicos y el autobús y yo éramos grandes aliados), y no puedo pensar ahora en un autobús sin marearme. Te mando muchos besos. Espero que aterrices pronto por mi blog, se echa de menos un comentario tuyo. Muack.

Milk dijo...

Yo también lo he disfrutado mucho :) Igual porque hace tiempo que no te sigo como quisiera.

En Barcelona hace unos meses hubo una exposición (hablo de oidas, como siempre, así que no tienes que hacerme caso) del Che como motivo de camisetas y demás.

En cuanto al cielo gris (y sé que siempre acabo hablando de la meteorología, maldita sea, pero nosequién -hablo de oidas ¿otra vez?- dijo que los... ¿genios? ¿guays? quizá solo los irracionales no podíamos evitar las sacudidas de las meteorologías. Yo, como la luminosidad me domina, interpreté que era gracias a esas sacudidas que estamos en contacto con el Cosmos (me está dando la risa de hablar así, lo juro, pero es que a veces tiendo a creer en cosas cuyo lenguaje desprecio). El caso es que aquí (en Bruselas) lleva una semana de gélido sol, y eso es un milagrito y sé que lo hace por mí. Porque la primera semana de lluvia eterna yo estaba contenta (es dificil no estarlo la primera semana) pero superada por la humedad.

Y por último decirte que todos digerimos mejor lo malo que lo bueno. Con estas odas a la desconfianza que nos inoculan, creemos incosncientemente, como Rosalía, que todo lo bueno nos lo harán pagar, o que todo lo bueno se desvanece cuando uno lo nombre, cuando uno lo cree.

Y me callo ya ;)

Milk dijo...

Ay, y perdón por colocar mal los paréntesis y felicidades pq se reconozca tu valía, jiji.

MAYA EN CIUDAD NOSTALGIA dijo...

Rebe: Felicitaciones!!!! De acuerdo en todo, pero en lo de VERBALIZAR.....JAJAJAJA!!! Si eres la reina del tema. Bella, me da gusto mucho todos estos logros, si pues tus comienzos del 2007 fueron más enrredados que madeja en garras de un león, pero creo que ahora te van a ir saliendo las cosas mejores.

Sino te veo antes del fin de año te deseo lo mejor y si te ruborisas en buena hora porque ese rojito viene del corazón cuando se le cae el telón.

Se te quiere bella,

Maya

MAYA EN CIUDAD NOSTALGIA dijo...

Haaaa. Uterina, me había olvidado de avisarte.

ando por:

http://ciudadnostalgia.blogspot.com

Maya se escapó de sus paredes a punta de golpes.

Beso,

Maya

peregrino dijo...

ruburizada y con el tiempo a favor
mencanta verte d´esos colores ú

besote