sensibilidad suspendida

(razón: allá)



Ejército de Paroxistas




Nos sobra la tilde, y podríamos sustituir paroxistas por personas amables. Pero la primera palabra da miedo, extrañeza. Y la siguiente de por sí también, y el adjetivo provoca tanta risa en tiempos tercermilenaristas.. Pero en algún momento sé que dije que las cosas no serían buenas o malas, dije que no las definiría yo así. Dije que las cosas serían paroxistas, o no. Luego no sé qué pasó. Dejé de mirar al cielo continuamente, de preocuparme por las nubes, de buscar poemas con nubes dentro. Me he olvidado de mucho poco a poco. No sé si lo hice para sobrevivir, no sé si se hizo necesario volverme críptica, o lo hice sin querer. O si sencillamente no tengo tiempo para derrochar grandes pensamientos, sólo intempestivos, noctívagos y muy breves comentarios sobre el Afuera. Se desvela el Adentro en cada intento. Como recordatorio, o porque me lo recordaron, o porque tengo cuentos por escribir, o tragedias, o porque procede, porque no es bueno ni malo sino paroxista, meto la mano en el pasado para traer esto que dijeron dos de los integrantes más insignes del Ejército de Paroxistas que (ahora sí lo digo) lidero.

ALGUNAS CITAS PAROXISTAS

- Yo necesito gritar el paroxismo, el amor ecuménico y el nosotros unísono. Creo que ese debe ser el primer paso del paroxista, descubrirse, mostrarse, compartirse y dejar que la gente lo mire, lo observe, lo lea. Ha de ser la del paroxista, una posición activa y no anti-sistema como pensé muchas veces, sino pro-hombre, humanista. hUmanista, claro. No definiéndose en oposición a-, sino por si mismo. Leía ahora a Rebeca, que es tan mía, y recordaba los orígenes de un paroxismo que se convirtió desde entonces en mi living philosophy. Y arrastro mi paroxismo como mi manta de niña, y me pego con los muros de la indiferencia, los del odio y la ignorancia siempre culpable. Y sonrió, siempre sonrío porque, amigos, la sonrisa se contagia. - ( http://papeltapioca.blogspot.com )







Sin duda, el movimiento paroxista tiene que ser ejército, pero en la pen-ú-ltima (por supuesto) acepción de la RAE: "colectividad numerosa organizada para la realización de un fin". Además, suprimiendo la tilde, es una conjugación del verbo ejercitar: "practicar un arte, oficio o profesión", "hacer que uno aprenda algo mediante la enseñanza y la práctica" y "practicar reiteradamente una actividad para adiestrarse en ella". No cabe duda.
(Hugo Simón)















El paroxismo nació de los renglones torcidos de Dios. De un libro con tal título. El autor es Torcuato Luca de Tena. Vaya nombre regio. María, la que vuela sobre el brezo de una escoba, cual bruja paroxista del Tercer Milenio, trabajaba entonces en un gabinete de psicología infantil. Sufría. Y aprendía. Yo, en aquellos tiempos, era la profesora particular de un grupo de diez niñas, de 9 a 10 años, así como de buena familia y tal. Por las tardes, bajo la lluvia bilbaína y sus charcos de sol, María y yo nos encontrábamos. Acabábamos de terminar la carrera. Todo era incierto. El periodismo era una entelequia, como lo era la vida. Nosotras entonces prácticamente sólo entendíamos de sufrimiento. Sonriente sufrimiento el nuestro al que le acompañaba una sonora carcajada. Íbamos al bar de Alberto, tomábamos té de canela. Hablábamos, sobre todo. Una tarde me contó que el padre de un niño del gabinete, niño sordomudo creo recordar, le pidió que le dejara regalarle un libro, y entre las manos de María aparecieron Los renglones torcidos de Dios. Yo ya lo había leído, y recordaba a Alice Gould. María me preguntó: ¿Y tú sabes lo que es un paroxismo? ¿Y el adjetivo inefable? ¿Y abstruso? Yo sabía la definición de paroxismo, algo sabía, pero ahora sé que no sabía nada en esos días. Y con los adjetivos nos confundíamos. A veces nos parecían lo mismo, pero con el diccionario aprendimos. Aprendemos.



inefable.


(Del lat. ineffabĭlis, indecible). 1. adj. Que no se puede explicar con palabras.




abstruso, sa. (Del lat. abstrusus, oculto). 1. adj. Recóndito, de difícil comprensión o inteligencia.








Y entonces viene. El paroxismo inefablemente abstruso. El "viviendo un paroxismo" escrito sobre las lunas mojadas de los coches, y la vocal preferida, auténtica, u minúscula de infinitos corpúsculos. Ahora ya aprendimos lo que significa la palabra. Lo mejor de todo es que estamos aprendiendo que existe. Comienzo a darme cuenta, en el mundo los paroxistas se encuentran. Ahora nos enfrentamos a la obligación de informarles a los que lo son y no lo saben de qué a esto. Yo, por lo pronto, opto por leer a Baudrillard, algo tendrá que decir en esto.




Título: El Paroxista Indiferente
ISBN: 8433905597
Número de páginas: 177
Autor: Baudrillard, Jean;
Editorial: Anagrama


El "paroxiton" es la sílaba anterior a la última, la "penúltima". Así pues, el paroxismo es el momento anterior al último, no el del final, sino precisamente el anterior al final, justo antes de que ya no se pueda decir nada. El paroxismo, dice Baudrillard, está relacionado con los fenómenos extremos, pero no comparte la ilusión del final. La utiliza como observatorio, desde donde puede tener un panorama inexpugnable. Hace intervenir el final en el mismo desarrollo de las cosas. Incluso se sitúa eventualmente más allá, como si saltara por encima de su sombra. Ni fanático, ni proselitista, ni exorcista: justo la violencia del paroxismo y el discreto encanto de la indiferencia. Justo Equilibrio entre los extremos, justo allí donde en los confines de la indiferencia sigue brillando un resplandor de desesperación. Ésta es sin duda también la figura de nuestro mundo.





P.S: Estos días estoy en estado paroxista larvario. Inevitable esto. (nota mental, la contradicción es una orgullosa bandera). Inexorable. Inexorable que en estos días sólo me interesa mi ventana. (nota mental: a los paroxistas nos encontrarán mirando al cielo).



http://uminuscula.blogspot.com/2007/06/apndice-paroxista-de-ritmo-lento-ii.html

10 comentarios:

Nébula dijo...

me encantó esta entrada *.*

Anónimo dijo...

DESDICHA

Un día comprendió cómo sus brazos eran
Solamente de nubes;
Imposible con nubes estrechar hasta el fondo
Un cuerpo, una fortuna.

La fortuna es redonda y cuenta lentamente
Estrellas del estío.
Hacen falta unos brazos seguros como el viento,
Y como el mar un beso.

Pero él con sus labios,
Con sus labios no sabe sino decir palabras,
Palabras hacia el techo,
Palabras hacia el suelo,
Y sus brazos son nubes que transforman la vida
En aire navegable.

Luis Cernuda

Blanca Oraa dijo...

Tengo la buena costumbre de no separarme de mi nuevo diccionario espasa ilustrado y es contigo, sobretodo con quien más lo utilizo. Adoro el lenguaje, me encantan todas las lenguas, me encantaría ser lingúista de todas las lenguas, pero tus conocimientos del castellano reconozco que provocan mi admiración.
Muchas gracias por enseñarme tanto.

balaisdebruyère dijo...

Mayúscula esta entrada!!

u minúscula dijo...

Blanca, te pasassssssssssssss, yo no se nada..

bueno, sé que tú eres muguay..

u minúscula dijo...

Anónimo: gracias! leí el poema esta mañana temprano y me supo re bien. siempre vuelvo a las nubes, aunque no como antes, y estos regalos me hacen mucho bien

Verónica Gil dijo...

"Y por eso lloraría, lloraría siempre, porque me consume la emoción de estar viva a cada instante. Lloraría por la belleza, por la fealdad, por el frío y por el calor, por la música y por el silencio. Por mí y por los demás. Por todo. Y por ella. Y por mí. Y por las dos. Y por nuestro hijo de plástico que no va a nacernos nunca. Lloraría porque sé que un día habré abandonado todo esto que a pesar de los pesares tanto amo. Y esa ausencia me estremece. Como me estremecía la sola idea de la suya cuando me dijo que se marchaba. No pude soportarlo. ¿No es absurdo todo? Y entonces, ¿por qué seguir aquí, masticando tierra? ¿Es bastante con la curiosidad? Lloraría, pero no. Iba a ser como tender la ropa ahí, a la vista de todos, la ropa mojada, desprovista de mi cuerpo, de mi pudor, de mi forma de disimularla sobre la piel. La misma piel que me he jugado como si fuera tan sólo unos cuantos metros de tela raída y desgastada."
(Flavia Company. Dame placer)




Y un día, cuando se advierte que sus ocupaciones son míseras y que ellos se han cristalizado en sus oficios y se han disociado de la vida, ¿por qué no continuar viéndolos de la misma manera en que lo hace un niño, como algo extraño, desde el fondo del mundo propio, desde el ámbito de la propia soledad que, en sí misma, también es trabajo, jerarquía y profesión? ¿Por qué empeñarse en cambiar por defensa y desprecio la sabia incomprensión de un niño? No querer comprender es también soledad. En cambio, una actitud defensiva y de desprecio significan participación en aquello que uno quiere ignorar.

(Rainer María Rilke)








y Barnes y el corazón sin forma de corazón y el corazón cuchara y la nuca y las vocales y las ramas que acUnan y la ciclotimia, la hiperestesia, el amor a las ventanas, el amor, el amor, el amor, esa palabra...





qué grande el mundo que creaste.





(no te parece que nada es lo mismo desde que se marchó Angel González?)

Marie Augustine. dijo...

me encanto esre post.

Dr. Flasche dijo...

Leer sobre antecedentes y presente me motiva. Lo uno, porque al natural, ya le pongo contexto a todo, sino, no me sale. Lo otro, bueno, soy físico y me gusta pensar. Pasado, presente y futuro son temas recurrentes. Sin embargo, te hago caso. No necesitamos, ahora, los antecedentes. Me evito explicar el dolor sufrido hasta reencontrar con la cita con la que acudo a ti. Encontrarla y arrancarla me costó lo mío. ¡Uy! Esto es tirar la piedra y esta vez sí, esconder la mano: no te rebelaré el porqué de ese dolor; nada de antecedentes, hemos acordado. Sólo la cita, porque es presente, como su autor, Juan Ramón Jiménez, un presente eterno y constante:

“A la poesía, joven poeta impulsivo y rebuscador, no hay que acorralarla”

Es mi primera bengala para desviar la atención. Cuando pisas el acelerador no puedo seguirte. Uno, porque no sé lo suficiente. Dos, porque no tengo los conocimientos. Lo uno y lo otro, para hacerme sacar la lengua nada más apretas un poquito. No es mala, sin embargo, mi intención. Esta cita, fue lo primero que me vino a la cabeza cuando me sumergí en tu ‘otrredad’ siguiendo tus directrices.

Fuegos de artificio. Para desviar la atención. Fuegos de artificio, sí, pero bellos, muy bellos. No es pedantería, es el cariño hondo que le tengo a Juan Ramón, a pesar de que sepa poco, muy poco de él. Mi segundo y último cartucho, también me lo regala él para que lo haga explotar, con chispitas y lucecitas, sobre el cielo de tus infinitos corpúsculos. ¿lo adivinas? Aquí va, para que hagas buen uso de él en tu próxima burroterapia.

http://es.wikisource.org/wiki/Platero_y_yo:LV

¿Y ahora? Poco más. Se me acabó la pólvora, se me mojó el ingenio. Sólo una pregunta. ¿Se puede ser paroxista sin meditar y reflexionar sobre la nada?

Sea cual sea la respuesta, la cita de Baudrillard ya me parece suficiente para comprar su libro, aunque pase a engrosar mi larga lista de libros comprados y no leídos, leyendola creo que tengo algo que te interesa, si me equivoco, perdóname. Aquí va:

http://es.wikipedia.org/wiki/Libertad_asint%C3%B3tica

Pero ojo, yo no tengo ni idea de física de partículas, así que no sé. Hay ejemplos más sencillos…sobre la palabra ‘asintótica’, que es de lo que te quería hablar…

http://es.wikipedia.org/wiki/As%C3%ADntota

del proceso de límite, de tender hacia algo y no llegar nunca, de las ideas y de sus copias, de vacío, y vivir justo en el paso previo a él,…

Como siempre, divago. Perdóname por la excesiva longitud del comentario.

somebody dijo...

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