compendio de no escritura
balance de lo que se envía, se recibe y se excomulga. unos cuentos de Sade cuando me falta Pier Paolo, Deleuze sin Guattari y Derrida entrevistado
debería existir alguien que todavía estudie figuras retóricas
aquella lista de metonimias. como yo continúo intentando aprender la física
a furia di
en la nueva habitación escucho hordas de adolescentes botelleando. me pregunto si escuchan la misantropía que hay aquí. un movimiento de elementos constante. pero aunque me haga gracia, no usaré la palabra rollercoaster
la vida en construcción es más complicada en verano
me he cambiado dos veces de habitación en esta casa desde que llegué
invece
si el tiempo pasa rápido se considerará bueno
si el tiempo pasa lento se considerará excitante
si el tiempo pasa lento se considerará excitante
dónde están las entradas del concierto
dónde has puesto el teléfono. hay cobertura? tienes rayitas? cuántas? lo tienes en silencio? te he enviado un mensaje, no has respondido. dónde has estado? cuántas líneas tiene el cuento? has ido al bingo en una noche de Hallowen? qué carajo estás haciendo
aquí la lechuga es de verdad
y también el de puré de calabaza. que no crema. que no. puré. y no es menos fina
K è qua
cuando me mudé. lo primero que puse en la u fue: ya hay luz. creo que me acordé de valente. pero fue real, como imagino que fue contigo así. llegué de noche y se fue la luz en la nueva-vieja-casa-conderrama. y luego volvió
sensibilidad: aquí
son las mismas hojas. o sus hermanas. las que vinieron más tarde. el mismo sol que se pasea por la terraza,las mismas nubes que pasan. no sé qué cambia
toponimiedades
el verde volvió a ser verde. el que alegra. y la lluvia bienvenida. relleno huecos repletos sin sacar nada, haciendo sitio, amoldando los fragmentos del siguiente encuentro
la ele que distingue me has oído de me has olido
o non centra niente o qué hacemos con ella. y la tilde se me escapa
la sensibilidad como culpa, como responsabilidad, como condición
como coñazo, como impertérrita, las preposiciones como verbos, rica hiperestesia; vale para hacer reseñas
loopoesía es amor
una noche un hombre durmió en el escalón que hay frente a mi portal. le vi la noche siguiente y le hablé, le pregunté por señas si tenía hambre, porque el señor no hablaba español. total, que al día siguiente le bajé un táper. el hombre no estaba pero dejé el táper en el escalón y, encima, una cuchara. cuando volví por la tarde alguien se había llevado la cuchara, pero no el táper. sabes, era un plato caliente. no he vuelto a ver al hombre este. quién cojones tendrá mi cuchara.
no importaba si era verdad
pero la virtud no nos pareció propiedad de la sensibilidad. no siempre su consecuencia. mucho menos su causa. no nos pareció que estuvieran relacionadas en nada
estragos
anoche vi a la misma mujer en callao, al ir y al volver, en la misma esquina, sola. en la ida al teléfono, le escuché decir: ¿me pongo la peluca?, en la vuelta sentada en un banco, después de tres horas. me inquieta desde entonces su parsimonia, su necesidad o su desanimo. pero hoy no me la he encontrado
se puede hacer de dos maneras
una, todo con intención. otra, totalmente al azar. cómo venga. pero dándose cuenta de vez en cuando de que algo está pasando. luego hay intenciones en la vida, pero eso es otra cosa
costaleros de nostalgias
en mi patio, sobre todo en verano (sera por el calor) una pareja discute muy temprano. a las siete y media, hoy. yo puedo seguir durmiendo. algo bueno ha de tener haber crecido con gritos alrededor
uespertina
no hay vida en las cafeterías a las cinco de la tarde, los sofás de sky están hecho para pegarse, y si comes un sandwich no te mira nadie
el ventilador hizo volar una polaroid
tenerla boca abajo en el suelo, mientras pienso si significa algo semejante vuelo, no me resulta nada extraño
madrugones
esta mañana releí 'batalla campal' y desayuné una entrevista a un poeta que traduce los libros del hebreo. llovía mientras dos personas en la mesa contigua hablaban de trabajo, de contenidos que aúnen realidad y ficción. lo hacían con descaro. fue mejor que dos niños argentinos jugaran con una pelotita hasta que se les cayó entre mis pies. no jugaron más porque la madre les reprendió, y los productores se fueron, pero todavía sigue lloviendo
espinacas y nueces con una nueva serie
después de hacer cuajada, que es, por lo demás, una palabra bastante guarra
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