sensibilidad suspendida

(razón: allá)


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re-soluciones-

he tenido meses y meses, algunos años malos y un par de febreros para dar de comer aparte. noviembre suele parecerme un mes triste. tendría que haber nacido en agosto pero lo hice en julio y lo que verdaderamente me gusta es septiembre. que el espacio es temporal no me lo puede negar nadie.

he abandonado los pepinos

sospecho que con que cambies un ingrediente cambia toda la ensalada. merece mis mayores respetos la patata, y no sólo por Plath. hay tomates que parecen ciruelas. las vacaciones deberían ser así, un continuo pensamiento intrascendente, sopesando únicamente estupideces.

caché

me ha atrapado la cueva, me da en general bastante pereza todo lo que venga de fuera, pero entiendo que hay que ser responsable y ver a la gente que quieres y que te quiere. hay que hacerlo, ¿no? y levantarse, y participar del día siendo lo más parecido a una persona que se pueda. no me apetece ser nadie. por qué pereza y apetecer tienen esos sonidos tan de final de abecedario. alfabeto. qué palabras tan raras estas dos. casi tanto como la palabra calendario

in girum imus nocte et consumimur igni

he estado investigando mi alegre pequeñez. me ha parecido despiadada y triste. es una mezcla fatal, por capaz, pero cómo confiarle todo a ella, no, eso no puede ser. habrá que empezar nueva-mente, alegre pequeñez.

mi anormalidad es barata

me acuesto sobre las cuatro de la mañana.
si tuviera que elegir una preposición sería ésa: sobre.
sobre todo porque sirve para muchas cosas. por eso
me gustan las palabras.

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mi anormalidad es barata

o es mi abulia. por eso pensé que acabarla todo ahí,
en las palabras. todo lo que escribo podría seguir
escribiéndolo, en una cadena de sinsentidos, pero
no tengo ganas.

mi anormalidad es barata. patatas, leche y pepinos,
tres libros, o 2666, Artaud, Rimbaud y esos hombres
y mujeres que "han decidido resistir".

(No tienen demasiadas esperanzas, no siempre son tan decididos, pero cada pedazo de poesía que arrancan a esta época infame es otro motivo para no desistir por completo", José Manuel Rojo)

mi anormalidad es tan barata. me despierto dentro del andamio
y formo, de nuevo, palabras con espacios. foucaultiana-mente.
y después me marcho.

pero de qué índole, qué ín-do-le..

sembrando

desde dentro del andamio del silencio hasta el vecindario hay un salto. se está muy bien en la cama, en casa, pero es seguro que si sales suceden cosas. me sorprende mucho todo. parece que tengo cara de buena persona. cuando he entrado en la tienda de la señora latinoamericana ésta me ha dicho que se bajaba a por cosas. cuando ha subido me ha dado las gracias diciendo: a veces tardo mucho en bajar porque no quiero dejar la tienda con gente que no es de confianza. como me ha dicho esto (me ha dejado cuadrada -señora, pero si yo he venido aquí dos veces a por patatas leche y pepinos-) mientras me cobraba le he preguntado cómo se llamaba. rosa. y también me ha contado que es de ecuador y me ha preguntado cómo me llamo yo, de dónde soy y cuando le he dicho de bilbao ha respondido ah, española. pues sí, he dicho yo, y me ha sonado a metaconversaciónbizarra, pero qué señora tan maja, me ha metido todo en la mochila, me ha hecho hacerle el parte y yo he entrado bien, y cuando se ha despedido dándome las bolsicas ha dicho: bienvenida al barrio. luego me he comprado un aloe vera camuflado de cactus.

a regañadientes

como si a mí el ensí me bastara, y es así. quizá ni siquiera sea abulia sino nisi. sólo me apetece estar en mí

port royal


he bajado hasta plaza de españa buscando una farmacia y no la he encontrado. supongo que no es de rigor salir de casa cuando pasan las nueve pero entré por la puerta doce horas atrás. sirva como trato. sirva como nada. he bajado hasta plaza de españa, he comido algo indonesio mientras leía a bolaño, he subido la gran vía con ganas de fumarme un cigarro. en una esquina hay una tienda con un toldo verde, la señora que la atiende me gusta, creo que es mexicana. hoy estaba su hijo también. compré: dos patatas, un pepino, un pimiento rojo, dos zanahorias, leche, chocolate y pipas. delante de mí pagó el actor fele martínez, sólo llevaba pan y cervezas. luego he descendido hasta la cueva y he decidido retrotraerme. desde el techo alto hasta el de las vigas. la música numérica o los números como otra manera. la ausencia hasta el final. la esquina.

no séno sé

lo que me empuja hacia dentro no es el cuerpo. esto no es larvario es caracol.
decir a todo que no.

mi herida respira

se pega a las paredes de sí misma, pero no supura; es cíclica.
para limpiarla tengo que usar tanta imaginación que pierdo
gracia. ella es mucho más lista que yo(u)

sobre la 600 de 2666



trato de nadear

pero se me hace raro, como si siempre hubiera que estar haciendo algo.
esto lo confirman, a mi juicio insano, las varias acepciones de la palabra
trato, dejando bien de lado el neologismo del verbo. pero todo es mejor,
creo, si el verbo siempre está cambiando

este piso está incrustado


tengo un ventilador setentero que me alegra los pies. creo que la vida siempre se ve mejor, no ya en horizontal sino, sobre todo, boca abajo. asumo la u del revés. el otro día me di cuenta de que dos ues pueden forma una eme. miento. no me di cuenta solita, me avisaron. pero me gusta más así, a veces. para hacer la eme además necesito dos e. esto ya termina de retorcerme. intenso placer, parecido al que sentí un día pensando en las cursivas. dis-cur-sí-va. la tilde sí ocupa lugar. la afirmación ya. las cursivas son suyas. son suyas me parece en-sí bastante hermoso como, no sé, ¿sintagma?, el caso es que me gusta. desmenuzar las palabras hasta hacerlas. hacerlas no sé el qué. hacerlas. las bastardillas son suyas pero puedo pedirlas. puedo mandar cartas. escribir notas. todo eso antes de quemarme las pestañas. se está bien en esta casa incrustada. estoy sola y de vez en cuando viene gente. vienen personas. en medio del patio hay un andamio. echo de menos algunas macetas.

sobre la rareza como arma

a Ángel Díaz

pero está bien asumir que no somos cosas que cambian el vestido, sino que seguimos un recorrido.
que podemos nombrar al pasado, que no necesitamos nominalizarlo para hacerlo presente. que no
fingimos vivir un continúo. ¿continuum? no sé si me explico.

Los Noveles 35




Si algo se pretende en este cubículo es soslayar el periodismo. Supongo que por necesidad, y ni siquiera de manera muy consciente, me parece. Nunca hablo yo, en cierto modo. O ese yo que a veces escribe de otra manera. Neorrabioso no sé si lo sabe pero hace periodismo continuamente. Me gustan mucho sus crónicas pero yo no me siento capaz, al menos no aquí, de hablar de forma evidente, o sobre las cosas que suceden. Y hablo de las cosas que suceden, sí. Bueno, seguro que se me entiende. Quiero hablar de Los Noveles pero sobre todo quiero hablar de Salvador Raggio. Darle las gracias por todo. Esta mañana en un trayecto en metro leí medio libro suyo. Se llama Zepellin y lo edita la editorial peruana Casatomada. En mi mesa había un paquete cuando llegué. Agradezco mucho el azar, y los envíos (parezco Boccanera) cuando vuelvo del tránsito. No siempre sucede, claro, pero a veces tengo suerte. Me he acordado de que mientras estuve en silencio salió la última edición de la revista Los Noveles, donde tengo la increíble suerte de colar una entrevista. Aprovecho para darle las gracias por todo a Ben Clark. No quiero extenderme más. Dejo el enlace y ya. Un beso y tal (ya que me da por hablar).



http://www.losnoveles.net/

las maletas duelen

A María, por todo


se duelen las ruedas que no avanzan. duele arrastrar. duelen los brazos cuando es mucha la carga. duelen las bolsas adyacentes, aunque estén llenas de regalos, se duelen los libros dentro, entre camisetas y faldas. duele viajar a veces. duele saberse imbécil. duele no llegar, o pasarse. dormirse también duele, y cerrar los ojos para no llorar sabiendo que así llorarás más fácilmente. duele esconderse. duele tragar. pero venero mi garganta por todas sus razones, por las que calla y por las que habla. he olvidado ya la fortaleza del borde palpebral porque ya no lloro sin más. ahora cuando lloro termino arrastrándome, sin ruedas, porque me duelen las maletas.

haz y envés

un imperativo fugaz que se puede meter dentro de un libro, se puede esconder como si fuera una flor, como si se quisiera recuerdo, mientras el reverso se mantiene sumiso, silente insolente. qué trajín esta palabrería adversa, mejor si juego a los guiones. in-sol-ente.

posesa poesía

poseía poesía

mi celda

asombrías ambrosías

mi limonada tiene el mismo color rosita que el quitaesmalte.
esto es muy inquietante.

minusculus mus

eh, abuela, mira, estoy aquí.
he salido a la calle y he vuelto
a casa con dos melocotones
y una pastilla de jabón.
jaboneta, dirías tú.

a mí lo que me gusta es no mirar el reloj

prolegómenono



perdida la conciencia de los día sé la fecha porque tengo unos cuantos billetes virtuales de autobús. el pasado cercano es más presente, aún presente, cuando parece que todo es sencillo; sin necesidad de ser. puto dasein. el primigenio filósofo apareció el otro día en el monasterio. me he perdido en esta ciudad una y otra vez, pero ya he aprendido las confluencias, conozco las callejuelas. hay una señora latinoamericana que vende buenas cerezas. en un minuto paso de un pueblo de suelo empedrado a una realidad aplastante por variada, de día de noche igual da. tengo que viajar. llenar maleta como llené cajas. con decisión. asumiendo la realidad sur, sin mirar atrás: adelante, adelante, adelante.

voca-leo

estoy escuchando el jazz de abajo en esta biblioteca de techos altos y tratando de poner algo de mi aprendizaje vocálico en claro. he escuchado recitar a aleixandre sin llorar, llamemos a esto triunfo, porque estoy en un lugar, larlar, donde me pierdo, lleno de recovecos y espejos pero donde nunca encuentro un interruptor para dar la luz, un lugar en blanco. una novela de nieve. mucho silencio. como la 'selva diminuta' en aleixandre

http://www.palabravirtual.com/index.php?ir=ver_voz.php&wid=33&t=Canción%20a%20una%20muchacha%20muerta&p=Vicente%20Aleixandre&o=Vicente%20Aleixandre

tienes sábanas? me preguntó

como si no tenerlas fuera lo más normal del mundo

murciélagos

sin ideología pero con pensamiento,
aunque no nos gusten algunas palabras,
y aunque lloremos a veces escuchando
música en francés. se puede ser más idiota?
se puede ser. se puede ser un loco. hablar
del semen poético sin pensar en quién podría
olernos. qué desgraciados. somos. todos.

si no es boca-abajo se sostiene poco

se sostiene, pero parece que fuera a caerse en cualquier momento. la incertidumbre provoca un asentamiento inverso. por si acaso.

la u y el ladrillo

la luz (es) transforma / la luz (las) transforma / la luz se trans-forma

Al habla el célebre poeta egipcio Agustín de Julián Herráiz:


Todo,
al fin se reunía en torno a mí en un nuevo lugar.

Un súbito atardecer me sorprendía ente ellas,
las cosas, ya no eran cosas,
y una noche nos envolvió de pronto,
como en el tránsito.

Las sombras nos cobijaron como a una sola cosa.

La vela lució para dorarnos.

Habiamos nacido juntas,
en el suave manantial de luz dorada.
Perfectas hijas e hijos de Rembrandt.

El nuevo lugar se ennoblecio tranquilo
y admiró con afecto mi cabeza,
y dijo alegremente sorprendido:



¡ UNA CORZA RECLINADA EN UNOS LIBROS !



ya hay lar

en el patio de mi nueva casa hay un andamio. esto me parece correcto. también me pareció correcto que se fuera la luz cuando llegué. me quedé dormida cuando anochecía, me dormí anochecida, me adormenté, y espero que esta palabra exista, pensando que esos andamios eran parte del teatro. y luego, para mayor fortuna, me percaté de que sobre mi nuevo pupitre (ahora necesito un plumier, advierto) había una vela. una vela ya hecha, usada, una vela a medias y que dejó de ser blanca, una vela estriada que me acompañó hasta que el electricista de urgencia, que dijo que tardaría porque se iba a un incendio, desenchufó el microondas y anunció que todo era responsabilidad del aparato. ahora, no miento, suena un arpa desde algún lugar del patio, desde alguna de sus ventanas. hace mucho que no sentía esto, esta sensación de regalo, de que la vida jugaba conmigo, me lanzaba de un lado a otro y siempre me recibía algo bueno. sé que a veces he tenido eso. a veces me he dado cuenta pasado el tiempo pero esto no importa, creo.

y me maravillo cada vez que miro en lo poco que entran todas mis posesiones

"deshacer(se)(de)lascartas"

leído/leidas en la tarjeta postal de derrida.
perdido/perdidas en un segundo. no encontré lo que quería después.
me deshice, me había deshecho de todo recuerdo. ahora me puedo hacer. el tiempo verbal es más elección que todo lo demás.

desde mi cartón-piedra

escribo en corto por la misma razón por la que a veces necesito que me aten en corto.
ese estar-yéndose- algunos días. de la misma manera puede uno irse demasiado
con las letras. y no veo qué necesidad hay, digo, de desbarrar, de dar todas las pistas,
de narrar necesidades o de expresar carencias, de decir continuamente lo que deseamos
o peor, mucho peor todavía, el ahogado y aguado relato de lo que (creemos) merecer.
advierto: esto no va ni contra poetas ni contra periodistas; va contra todos.
comenzando por esta u en caja baja. la letra tatuada. impresa a marchas forzadas.

metralleta de amor para un poeta neorrabioso III

Me he demostrado que la vocación se puede inventar.
(Batania)


a mí me pasa distinto, yo tengo la necesidad, porque creo que escribiendo me hago mi propia terapia. bueno y leyendo. y sí no lo hiciera así estaría en un psiquiátrico

2666 a la intemperie

no sé si el homenaje fue a duchamp, o a bolaño o a amalfitano. sólo sé que fue casual, que desde esta caja-cuarto-jaula de la que he sacado tantas cosas y ahora se ha quedado vacua, no es vacía sino vacua, escuché el viento en unas páginas y las velas de este barco que pronto voy a abandonar. no sabía de qué libro se trataba, cuál dejaba escuchar tan nítido el viento, puro tiempo. debió ser azar.

entre-tener

doce cajas llenas de libros, pero sólo son importantes seis. cuatro maletas de fin de semana llenas de ropa. podría vivir
con dos, al menos hasta la próxima estación. mientras mi primera, mi segunda y algo de mi tercera adolescencia se marchan en bolsas de basura de color azul.

me siento puente

como si las cosas a veces me atravesaran a mí, para llegar de un alguien a otro alguien

'Sin esperanza, con convencimiento'

A Ben Clark

oye, sabes qué, cabotaje se rompió por la página de ángel gonzález y eso me pareció importante, y ahora esto pues ya imagínate

paratácticas las tuyas

A Joaquín Manso


por mí como si te pasas el día leyendo a Benedetti, el poeta de los que no leen poesía,
o intentando hacer los pasos de Moonwalker, o cargando en el metro los kilos que pesan
los libros de Larsson, por mí como si crees que escribir vale algo más que barrer aceras

me siento distinta, como si una extraña paz me re-corriera

pasé un cuarto de hora entre una salida de metro, un semáforo y un árbol. estaba esperando a una poeta. no quisiera que pensara que esperarla fue tedioso. fue todo lo contrario. me pregunto: ¿si me dejaran salir a las calles escribiría de otras cosas? en esa esquina del desamparo, como diría un ángel, la espera me pareció gratificante. miré a la gente, miré mucho a la gente. pensé en mí ayer como un animal enjaulado. no imaginé que necesitaba tanto esto, esto de poder mirar a lo largo, sin que nadie espere nada de mí.

parece ser que en este mes tras la siesta se despierta sudando

derecho consuetudinario

se conoce su existencia allá por el instituto pero creo que nadie hace mucho caso. a mí me suele volver el concepto a menudo a la cabeza, y ni idea de por qué, claro. el derecho consuetudinario que más conozco es el trabajo. como es normal no me pagan bien por lo que hago. por las mañanas veo coches muy lujosos cuando llego allí pero lo que más me gusta es una vespa azul simpático que no sé de quién es. muchos periodistas van en moto. yo no, no sé conducir. tampoco me imagino haciéndolo. esto también debe ser un derecho consuetudinario, algo ya adquirido por mí, algo apropiado. ja, apropiado. ninguno de mis amigos me imagina conduciendo, les entra la risa sólo de pensarlo. a mí también. no es algo que me importe demasiado. supongo que se podría uno ir muy lejos con un coche, pero qué más me da, si estoy yéndome todo el rato, si irse hace volver a la metáfora como si no lo hubiéramos ya olvidado. entre el ay y el ya espero que Blanca Oraá haga un video explicándonoslo a todos. entre el ayer y el hoy un estado de nervios inconcluso, alargado, inclinado, como una cursiva extremadamente sensible a la intemperie. como el libro de duchamp. como la geometría, que tampoco entiendo, pero es posible que sea uno de sus elementos. también respondo a la segunda ley de newton, y tampoco la entiendo. esto pasa mucho en mis derechos consuetudinarios, son una versión artaudiana de lo que se puede leer, o de lo que se está le-yendo.

se sube el telón, aparece julio y el público siente vértigo

es poner muy alto el listón decir que julio tiene nombre de deseo,
habrá que levantarse de la butaca, subir al escenario, estar a la
altura de lo que merecemos